「 • Poline • 」 Me dio pena y alivio, que se haya ido Silvana, ya que me sentía demasiado incómoda, con cada mirada de ¿desprecio?, con la que me miraba, y por otra parte, siempre es triste, cuando corren a alguien de su trabajo. Camino hacia la cocina, con Gaspard pisándome los talones. —Déjame limpiar esto, mon amour, no vaya a ocurrir un accidente —propongo, por lo que asiente, mientras toma su móvil y mira la pantalla. —¿Qué quieres comer, gatita? —cuestiona y amo cuando me dice así, ya me dan ganas de enrollarme en sus piernas y ronronearle. Sonrío como tonta, por lo que alza una ceja con diversión en su mirada—. ¿Me vas a contar ese pensamiento? —cuestiona, curioso. Me vuelvo a reír y siento mis mejillas arder. Niego y termino por recoger los vidrios rotos del suelo. —Tengo

