NARRA LUZ. Cuando me desperté, sentí unos brazos rodearme por mi cuello y por mi barriga. Abrí levemente mis ojos y no necesité más que verle su mano sobre mi vientre con una pulsera roja que le regale hace mucho tiempo. ¿La tiene todavía? No puedo evitar suspirar, pero a la misma vez preguntarme ¿que hace aquí y no con su prometida? Logro mantenerme serena para no despertarlo. Para mi suerte Pato entra a la habitación, levanto un poco mi mano para que ella se acerque a la cama. —ayúdame, por favor. — le pido en un susurro para que no escuche Tiago. Vuelvo a hacerme la dormida cuando Patricia decide tocar su hombro. El se sobresaltó y tenso un poco, luego que Patricia le dijo que no sería bueno para mi que el estuviera junto a mi al despertar. Sin embargo en sus brazos siento paz, segu

