“Nada hay más admirable y heroico, que sacar valor del seno mismo de las desgracias, y revivir con cada golpe que debiera darnos muerte” Louis-Antoine Caraccioli. En el gran salón de la fortaleza de Septentrionem aún se respiraba el polvo de la piedra que se tallaba fuera para terminar de redificar todo lo que los Oscuros habían derribado durante el tiempo que ocuparon el castillo. Aurelio presa del catarro intentaba liderar la junta a la que había convocado a los nobles de su confianza, aquellos que recordaba por su fidelidad, su honor y su amistad tanto para con su hermano como para él, ciertamente se notaba la ausencia de muchos, unos por estar ya cansados del fragor de la pelea, otros porque no querían inmiscuirse en temas de política y un buen grupo por no ser fieles

