Nos preparábamos para uno de los partidos más importantes de la temporada, no tanto por la relevancia del resultado, más por la historia de rivalidad entre nuestros equipos. Admito que no iba con muchísima seguridad pero cuando me reuní con todo el equipo a las puertas del vestuario y vi cómo me escuchaban atentamente comprendí que seguía teniendo el respeto que tanto me había costado conseguir. —Hemos estado trabajando muy duro para esto, sé que sois capaces de ganar; la verdadera pregunta es ¿queréis ganar?— se miraron los unos a los otros, no estaban acostumbrados a recibir de mí charlas motivacionales, normalmente solo repasabamos las jugadas.—¡¿Queréis ganar?! —¡Sí!— solo algunos contestaron, pese a la efusividad con la que había repetido la pregunta. —Quizá no sepáis contra quiéne

