Tuve que pensar rápido, asustada y desnuda; de modo que lo que ocurrió a continuación no es una de las mejores jugadas que he planeado precisamente. Empujé a Hudson dentro de uno de los baños y cerré la puerta tratando de hacer el menor ruido posible, aquello me quitó bastante tiempo para el poco del que disponía, así que solo pude ponerme la camiseta de Hudson antes de que mi padre llegase a esa zona del vestuario. —¡Papá! Me estoy cambiando.— exclamé escondida tras los vaqueros de Daniel. —Perdona, cielo.— dejó de avanzar en mi dirección.— Solo quería avisarte de que todos estamos esperándote y los chicos se están impacientando. —No tardo nada.— respondí tan nerviosa que a penas conseguí dejar de hacer tensión con la mandíbula para hablar. —Bueno, también quería darte las gracias,

