Lorraine. Mientras Callie teje chambritas para la bebé, yo miro el cielo. Esta tan limpio, y el sol brilla tanto. Lo siento en mi rostro mientras cierro los ojos, disfrutándolo. Disfrutando esta paz momentánea. —Hoy te ves feliz— abro los ojos y le sonrío. —Me siento un poco mejor, aunque aún está ese... ese hueco aquí— toco con mi dedo índice mi pecho donde esta mi corazón. Ese lugar que le pertenece a mi pequeño hombrecito. Callie me sonríe, comprendiendo. —Lo sé pequeña, pero llegará un momento en que recordar no dolerá— asiento acariciando mi vientre. —¿Sabes si mi tío tiene algún ginecólogo de confianza? No quiero aventurarme a ir a la ciudad y darme un encontronazo con Roman. Mi tía se quedó en silencio pensando, dejando las agujas sobre su regazo. —Creo que si, si no, es

