Había tenido que quedarme en el mismo lugar a pesar de que Kato Haruto sabía que yo vivía aquí, tenía varios meses de renta pagado por adelantado y no podía darme el lujo de perderlo y la dueña se negaba a devolvérmelo, alegando que tenía que vivir esos meses aquí o solo perder el dinero; supuse que no me molestaría más al poner a Adam en medio, cubrirme bajo su nombre, pero…no imaginé que Adam llegaría a la puerta de mi casa, no tenía ganas de verlo otra vez, no quería volver a verlo nunca más. En mi interior se iba acumulando dos emociones muy contradictorias que no eran capaces de coexistir y dejaban mi cuerpo agotado con la pelea de ambas. Lo miraba a los ojos y una parte de mí quería gritarle, decirle muchas cosas y contarle lo miserable que se había convertido mi vida gracias a él

