Capítulo 4

2957 Palabras
Lo escuchaba con la boca abierta, queriendo más detalles, pero él se calló, aparentemente sumido en los recuerdos. Dios ... ¡Cómo me gustaría saber más! ¿Por qué no se quedó en el inframundo? ¿Lo amaba la elfa de la luz? Siendo tan indomable y agresivo ... - Vi a un hombre con ojos verdes, - dije en voz baja, pero él escuchó y volvió la cabeza bruscamente: - ¿Donde? - Se asomó por la ventana de esta cabaña. Cuando fui a buscar el vestido. ¿Quien es? - ¿Como se veía? - Morael tomó su ropa. - ¿Qué más recuerdas, además del color de los ojos? - Tenía cabello rubio. Un aro de plata en la frente y ... me pareció ... que también una cicatriz. Una cicatriz estrecha en la sien, que corre detrás de la oreja, - dije recordando. - Es todo. - Ruil ...- susurró el drow y comenzó a ponerse su atuendo. - Tenemos que irnos. Aquí es peligroso. Lo dijo de tal manera que lo entendí de inmediato: no bromeaba, todo lo que pasa es muy serio. El ambiente de inmediatamente se volvió incómodo y frío, a pesar del fuego ardiente. Salimos de la cabaña y el drow, sentándome en su caballo, saltó a la silla, quedando yo atrapada entre sus manos que sostenían las riendas. - Tendremos que mojarnos un poco bajo la lluvia. - No importa ... no soy de azúcar. No me derretiré, - murmuré, completamente reacia a ser secuestrada o asesinada por estos giros y vueltas del amor elfo. Morael se rió con voz ronca y espoleó a su caballo. * * * - ¿Quien es esta mujer? - Ruil Fis'Bane paseaba por el balcón que daba al castillo de Morael Mal'Mor. - Ella no es una elfa. La observé muy bien. - Es humana, - le respondió un elfo alto con un traje de terciopelo azul oscuro. - Nuestros exploradores se han enterado de que Eliniel se va a casar con el hijo de esta mujer. Está embarazada de él. - ¡¿Cómo pudiste confundirla con una elfa?! - Ruil lo miró con irritación. - ¡Fui a su encuentro en cuanto me enteré de que los guerreros con Eliniel están en el barranco! Pero resultó que no era ella, ¡y ahora mis elfos están muertos! ¡Estás perdiendo habilidades! - Perdóneme, señor, - el elfo inclinó la cabeza. - Sí, es culpa nuestra. - ¡Inventé una mentira sobre esta maldita herida dando saber que me estaba muriendo, sólo para que Morael pudiera entregarme a su hija que es mi nieta y legítima princesa! ¡¡¡Pero lo arruinaste todo !!! - Ruil respiró hondo y sus ojos verdes brillaron con odio. Caminó de un borde a otro del balcón y, tranquilizándose, dijo: - Hull, ve al castillo de Mal'Mor y dile que deseo conocerla. Que venga mañana al barranco, en cuanto la luna haya vestido con rayos de plata las copas de los árboles. Si se niega, envía mis palabras: "Eliniel morirá, como su madre, al dar a luz. Y solo Ruil Fis'Bane puede evitarlo". —Haré cualquier cosa, Lord Ruil. Hull le hizo una reverencia y salió del balcón con paso rápido. Fis'Bane apoyó las manos en la barandilla de piedra del balcón y miró fijamente al castillo drow. Mujer ... Hermosa ... Alta ... Voluptuosa ... Con pechos llenos y firmes, piernas largas y caderas empinadas ... Una humana ... - Mañana serás mía ... - susurró, sonriendo soñadoramente. - Será un premio maravilloso. Ruil regresó al castillo y ordenó llamar a Lar'Iath, su amigo y consejero. Estaba ansioso por hacerle al inteligente elfo algunas preguntas que le preocupaban. Lar'Iath apareció de inmediato y preguntó, emocionado: - ¿Algo pasó? ¿Malas noticias? - Sí ... han matado a dos de mis soldados ... Pero ahora no quiero hablar de eso ... ¿Qué sabes de las personas, del mundo de los humanos? - Ruil esperaba ansiosamente una respuesta, y esto no se le escapó a Lar'Iath: - ¿Sobre personas? ¿Por qué preguntas? Estás emocionado. - ¡Quiero una respuesta! - Sé un poco sobre ellos, - reflexionó el amigo del señor, - pero no mucho. Pero puedo decir con confianza que los elfos que visitan el mundo humano a veces aman a las mujeres mortales. Son apasionadas, bellas, están llenas de vida y tienen características y formas asombrosas. - ¿Puedo tener una mujer así? - Ruil lo fulminó con la mirada. - ¿Eso no contradice nada? - No ... ¿Pero de dónde la sacarás? ¿Quieres ir al mundo de los humanos? - Lar'Iath estaba asombrado. - ¿Has dejado de sentirte atraído por las elfas? - La mujer está aquí. En el castillo de Mal'Mor, - respondió Ruil. - Ella es increíble ... Es hermosa, alta, fuerte, con un cabello y ojos increíbles, es asombrosa ... La quiero para mí. - ¿Supongo que la deseas? ¿Quieres poseerla? - Oh, si ... Ahora te lo cuento todo. Mientras relataba todo lo que había sucedido en el castillo drow, el concejal se sorprendía cada vez más y al final de la historia dijo: - No hay nada de malo en la unión de un elfo y una humana. Nuestras especies son similares. Tómala y disfruta. Además, su hijo será el marido de Eliniel ... Valdrá la pena. * * * Me pareció que Iván había madurado. ¿Cómo pudo pasar una cosa así sólo en unos días? Cuando el drow y yo entramos en el castillo, corrió hacia mí y casi me estranguló con un abrazo de oso: - ¡Mamá! ¿¿¿;Estás loca ??? - ¿¿¿YO??? - Me costó un esfuerzo tremendo alejarme de este gran hombre, al que di a luz hace veinte años. - Y tú, ¿¿¿eres normal ??? ¡¿Cuándo ibas a decirme que tu novia es una elfa y que vas a trasladarte a vivir en este fabuloso mundo?! - Mamaaa ... - dijo arrastrando las palabras, moviendo las cejas. - Está bueno ya ... Yo estaba enojada. Con Iván, con su prometida y con ese maldito elfo que había encendido un fuego en mí y ahora fingía que no había pasado nada. Empujé a Iván a un lado y ví a una chica, muy guapa, alta y delgada que me miró con enormes ojos esmeralda asustados. Toda mi ira se esfumó instantáneamente ... Era una criatura completamente sobrenatural, con una preciosa sonrisa amable y abierta y una mirada clara de cierva temblorosa. Oh, Dios mío... - Cariño, mi niña hermosa, - susurré, derramando lágrimas y dándome cuenta de que yá la quería. - Ven aquí... La niña corrió hacia mi y felizmente se arrojó a mis brazos: - Perdóneme ... no quise hacerle daño ... Disculpe ... es que amo mucho a su hijo ... Lloramos, nos abrazamos, nos tranquilizamos, pero por el rabillo del ojo vi que Morael se retorcía como si se hubiera comido un limón, y quise golpearlo en la cabeza rubia para quitarle esa arrogancia. - ¿Estás bien?¿Puedo turearla? Es que es Usted tan joven y bella ... - Eliniel me miró con preocupación. - ¿Ha sido herida? - Oh no ... - la tranquilicé. Tu padre me salvó. Y fue encantador. Y sí, puedes tutearme ... - Estabas tendida en los arbustos con la falda levantada, - un desafío apareció en los ojos del elfo. - No hace falta ser encantador para cargar una bolsa azul de huesos en un caballo. -¿¿¿ Bolsa de huesos ??? - Me volví hacia él. - ¿¿¿ Yo, una bolsa de huesos ??? - Oh, no ... Disculpa ... me equivoqué, - sonrió el drow casi afectuosamente. - Hasta llegar a los huesos, todavía existe una palma entera de carne. Escuché a Iván reír bajito, y arrastró a su novia fuera del salón, susurrándole algo alegremente al oído, pero eso no me conmovió. - ¿Qué quieres decir, maldito elfo? - Siseé, sonrojándome de rabia como una amapola. - Explícate. - ¿Y para qué? - se dio la vuelta y se dirigió a las escaleras que conducían hacia arriba. —Será mejor que regreses a tu habitación, mujer, y seques la ropa. Quería arrojarle un enorme hacha de batalla que colgaba de la pared, e incluso traté de alcanzarla ... - No creo que sea una buena idea, - dijo la voz burlona del drow. - Pesa más que tú. Siseé algo en su espalda y corrí en la otra dirección, disgustada porque entendí que estaba más excitada por su presencia que enojada. Una vez en la habitación, me quité el vestido mojado y me sorprendió ver en la cama una hermosa camiseta fina y un vestido rosa pálido ... Ni que yo fuera una pastora casta e inocente. No quería vestirme y me dejé caer en la cama, notando con placer que el ancho colchón debajo de mí estaba lleno de al menos con plumas de cisne. Solo quería dormir y calentarme bajo la manta, ligera pero cálida, especialmente desde que vi a Iván y me aseguré de que él estaba muy bien. Estiré las piernas y suspiré, inhalando con placer el aire húmedo y empapado de lluvia que entraba desde el balcón hacia el dormitorio. Pensaba en elfo ... ¿y qué? Sacaba fácilmente a los motociclistas borrachos del patio ... golpeé a uno de mis vecinos con una pala cuando iba dar golpe a su mujer ... Y también aruñe la cara al guardia en un restaurante cuando trató mal a una anciana ... Sumida en esos placenteros recuerdos del pasado, sentí que el sueño se apoderaba de mi poco a poco ... * * * - ¡Señor! ¡Debe Usted bajar al vestíbulo de recepción! Morael se volvió sorprendido, dejando un entretenimiento muy tranquilo: contemplar la naturaleza en un pequeño jardín. Enar estaba frente a él, y su expresión no presagiaba nada bueno. - ¿Qué ha pasado? - Ha llegado un mensajero de Ruil Fis'Bane, - el jefe de la guardia estaba viciblemente preocupado. - Exige una audiencia. Dice que trajo noticias importantes. - ¿¿¿ Como ??? - Morael estaba terriblemente sorprendido. - Esto es algo nuevo ... Llévalo a la biblioteca. Enar hizo una reverencia y desapareció por la puerta. Morael apretó los puños y comenzó a caminar con impaciencia sobre las piedras astilladas esparcidas en el suelo del jardín. ¿Qué necesitaba? Si Fis'Bane decidió enviar abiertamente a su elfo al drow, eso solo decía una cosa: Ruil estaba tramando algo. Después de esperar el momento oportuno, Morael entró rápidamente en la biblioteca y, a pesar de estar preocupado, parecía tranquilo y sereno. Abrió la puerta y, al ver los ojos asustados del elfo de la luz, dijo en tono gélido: - Te estoy escuchando, mensajero. - Mi señor, Ruil Fis'Bane, le ha enviado un mensaje, - dijo el elfo, ocultando cuidadosamente su miedo al drow. - Quiere encontrarse con Usted mañana cerca del barranco, a la hora en que la luna vestirá con sus rayos plateados las copas de los árboles. - ¿¿¿Qué??? - Morael se rió, echando la cabeza hacia atrás. - ¿Decidió que yo estaba loco y que yo mismo iré a la trampa que me ha tendido? ¿¿¿ Fis'Bane se encuentra con buena salud, está en su sano juicio??? - Mi señor sabía que usted se negaría, y aquí están sus palabras: "Eliniel morirá, como su madre, en el parto. Y solo Ruil Fis'Bane puede evitarlo". - ¡¿Qué estás diciendo, pálida apariencia de guerrero?! - rugió Morael, con los ojos brillando con fuego rojo. - ¡Por tales palabras, ordenaré que te arrojen del muro del castillo! - Su hija está en peligro y sólo mi señor puede ayudarla, - el elfo palideció, pero se mantuvo digno. - Ella no es una extraña para él. Es sangre de su sangre. El drow giró tan bruscamente que su cabello blanco se alzó como una espesa manta de seda. Corrió hacia la puerta y, sin volverse, siseó: - Que me espere. Llegaré a tiempo. Morael salió al pasillo y ordenó a los guardias: - ¡Sáquenlo del castillo y asegúrense de que no ponga sus ojos y no meta su nariz en cada esquina! * * * El drow caminaba pensativo por los pasillos de su fortaleza y su alma estaba atormentada por la ansiedad, lleno de preocupación por el destino de su hija. ¿Qué quiso decir el mensajero? ¿Por qué debería Eliniel seguir el destino de su madre? ¿O sigue siendo una trampa? Pues nada ... mañana no irá solo al barranco, y así, Fis'Bane no tendrá la oportunidad de cogerlo por sorpresa. Morael se detuvo frente a la habitación de su futura parienta y llamó suavemente, con la intención de invitarla a cenar. Pero no hubo respuesta. ¿Ha pasado algo de nuevo? Abruptamente abrió la puerta y no la vió de inmediato debajo de la pila de mantas. El aire fresco y húmedo entraba precipitadamente desde el balcón abierto, y el drow cerró la puerta que daba al balcón con cuidado, tratando de no despertar a la durmiente. Se acercó a la cama y comenzó a examinar a la mujer que había aparecido tan inesperadamente en su vida. No podía negar que se sentía atraído por ella y estaba excitado, mirando las tersas mejillas rosadas, magnífico cabello castaño, largo y ligeramente rizado y sus lustrosas y largas pestañas negras. Obedeciendo al extraño impulso, el drow se desnudó y se arrastró bajo las mantas, sintiendo de inmediato el calor de su cuerpo, tan voluptuoso, elástico y acogedor, con esas magníficas curvas que lo volvía loco. Puso su mano sobre su suave y firme estómago y acarició el muslo empinado, asombrado por la fuerza de las sensaciones que lo invadían. * * * Me desperté del hecho de que alguien me tocaba y acariciaba sin ninguna modestia y abriendo los ojos, me di cuenta de que esto no era un sueño y una persona muy real yacía a mi lado, con manos calientes que hurgaban en mi cuerpo. Girando lentamente la cabeza, tropecé con la mirada roja de mi consuegro élfico y exhalé: - Dime, ¿¿¿ cuando fue que te invité a mi cama ??? - Bueno, comencemos por el hecho de que ésta es mi cama ... Incluyendo todo lo demás, - estiró los labios en una sonrisa descarada. —Pero yo, no te pertenezco, —respondí con frialdad, aunque estaba quemada por dentro por el fuego que el drow había encendido en mí con sus manos. - Todo lo que hay en mi castillo, es mío, - ronroneó el elfo. - Tú también, mujer. - No me importa lo que digas o hagas.- Me preparé para rechazarlo con un tono gélido, pero el drow deslizó su mano hacia abajo y replicó: - No me parece. Tu cuerpo dice lo contrario. Me acercó a él y me mordió los labios con un beso ardiente, lo que me hizo olvidar de inmediato mi discurso indignado y, de hecho, olvidé que el mundo existe. Lo que pasó en la cabaña era solo un lamentable preludio comparado con lo que el maldito drow le estaba haciendo a mi cuerpo. En los breves instantes de lucidez que destellaban en mi cabeza, me reprochaba lo que estaba haciendo, pero de inmediato me olvidaba de ello, encendida por las caricias de Morael casi hasta el punto del frenesí. Cuando yo, exhausta del amor, casi me quedaba dormida, enterrada en la almohada, de repente dijo: - ¿Espero que no tengas esperanzas conmigo, mujer? - ¿De qué estás hablando? - Me volví hacia él y, frunciendo el ceño, miré este rostro varonil como esculpido en mármol, hermoso, altivo y nuevamente frío. - Todo lo que pasó entre nosotros no tiene importancia. Estoy seguro de que eres una mujer inteligente y entiendes que no me voy a atar en una relación contigo, - levantó mi barbilla con un dedo y añadió, mirándome a los ojos: - Eres la madre de mi yerno y estaré feliz de verte en mi cama los días en que estés de visita en el castillo. Fue como si me hubieran golpeado. No, no, ¡ni siquiera tenía la intención de tratar de casarme con él! Tal pensamiento nunca pasó por mi cabeza, pero estas palabras me hicieron sentir terriblemente, realmente me sentí ofendida, como si fuera una muñeca, un juguete por una noche. - ¿¿¿ Hice algo para que pensarías que anhelo una alianza contigo??? - Incluso logré sonreír burlonamente. - Eres demasiado ingenuo, señor elfo. Todo esto es sólo una aventura increíble y usted es una adición, algo con quién puedo distraerme y entretenerme. Su rostro se estiró y sus fosas nasales aletearon, pero Morael sonrió cortésmente y, apenas reprimiendo su rabia, dijo: - Es bueno que nuestros criterios coinciden. ¡Oh, no, qué ingreido! Entonces, ¿él sí puede decir lo que se le antoje, pero se siente herido por el hecho de que yo no muero del dolor? ¡No esperes eso, piel pálida! Se puso de pie, mostrando un hermoso cuerpo en todo su esplendor, poder y fuerza, rápidamente se vistió y se volvió hacia mí con una dulce sonrisa: - Cenamos en una hora. Le diré a Eliniel que venga por ti. - Está bien, - también irradié amabilidad y simpatía. - Estoy hambrienta. ¿Fue mi imaginación o realmente estaba murmurando maldiciones cuando salió de mi habitación?
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