Llegó la mañana, soleada y fresca ... Bárbara trató de recordar la noche de ayer, pero sólo imágenes aisladas aparecieron en su memoria. Hermosos versos orientales, luego vino, servido en preciosas copas de plata, el aromático humo de narguile ... Risas desenfrenadas, sin saber de qué, y se reían todos: ella, Nata y hasta los Jinns, quienes al final de la velada se habían convertido casi en familia. Bárbara gimió, recordando cómo ella y Nata bailaban en la mesa y cómo hacían muecas, imitando y fingiendo ser gemelas mulatas. Malik y Jamil se estaban divirtiendo, riendo sin parar. Las chicas siempre buscaban una manera de divertirse tratando de encontrar lado positivo en todo lo que las rodeaba cuando estaban sobrias, y bajo los efectos del vino y el estupefaciente humo de la pipa de agua,

