En el muro del paseo marítimo, mirando el mar nos encontramos tres amigos, Roberto, Jorge y yo, tomando unas cervezas y disfrutando de los últimos rayos de sol al atardecer, el día ha sido otro día caluroso a más de 40º y está claro que por el olor que desprenden nuestros pies necesitamos una ducha con urgencia. Decidimos ir al hotel para darnos una ducha antes de cenar, con el olor que desprenden nuestros pies, nos sacarían a la calle por contaminar el restaurante. Jorge es un fetichista de los pies sobre todo de hombres, algo que el resto respetamos y aceptamos, no nos importa que a veces se quede embobado mirando nuestros pies, a mí en particular me encantan los de mujer, como dicen para gustos, colores. Hablando y pensando de pies se me ocurre que nos acerquemos a un sitio que nos h

