Leticia vivía en mi urbanización. Cuando llegamos a vivir allí, enseguida hicimos amistad con ella y su marido. Mi mujer y ella se convirtieron en inseparables. Leticia es una mujer muy atractiva, con un par de tetas fabulosas y un culo muy bien puesto para su edad. Todos nos movemos ya en los 50.Yo nunca me había fijado en ella con deseo, pues estoy felizmente casado y ella también. Un día, llegó un mensaje al móvil. Vi que era de Leticia, lo abrí y era una foto suya, frente al espejo de su baño, envuelta en una toalla, al salir de la ducha. Pensé que se había equivocado y le contesté enseguida. - Leticia, que no soy tu marido. Te equivocaste de chat, pero gracias igualmente, estás muy bien... Ella me escribe de inmediato. - Que vergüenza, qué vas a pensar. Sube a casa, anda, que

