Después de varios días de que ocurriera… ¡aun no sé cómo explicar lo que ocurrió! Lo conocía de vista de la cafetería en la que coincidíamos y la camarera me explicó que se dedicaba a arreglar ordenadores. Después de varios días en casa sola sin mi marido, las noches se hacían eternas y comencé a mirar sexo en el ordenador por curiosidad, una cosa llevó a la otra y cada día deseaba llegar a casa servirme una copa de vino blanco fresquito y sentarme delante de la pantalla viendo las miles y miles de páginas de relatos de sexo que hay en internet. Mientras leía las páginas mis manos actuaban por ellas solas y acababa totalmente desnuda sobre el sofá y extasiada de tanto orgasmo. Por alguna razón que no comprendo ya que no entiendo mucho de ordenadores, acabó infectado de toda clase de vi

