LILA —¡Sophie, para, chica! Sophie, ¿por qué lloras? ¡Espera! Sophie se paró a un lado de la carretera y levantó la mano hacia el taxi que se acercaba. Por fin la alcancé y me subí al taxi justo detrás de ella. —Llévame a un bar o algo —dijo Sophie. El taxista nos miró por el retrovisor y sacudió ligeramente la cabeza, como si no entendiera bien la situación. —Sophie, ¿qué ha pasado? —le pregunté preocupada. —¡El cabrón de Ethan! Maldito perro. ¿Qué pasa con ese cabrón? De repente me di cuenta de que Sophie no paraba de despotricar contra Ethan. ¿Pero qué había pasado de repente? —¿Qué hizo Ethan, Sophie? —¡No digas el nombre de ese bastardo! No vuelvas a decir Ethan. Llegamos al bar, que estaba tan cerca que el trayecto fue prácticamente inmediato. Sophie bajó del coche enfureci

