Doce

1818 Palabras

Mina En el mismo instante en el que mi amenaza fue lanzada supe que llevaba las de perder. Thanos suelta sobre el escritorio el gran cuchillo, con mango de marfil, que sostenía. La tal Anelka simplemente se retira un par de pasos, cruzando los brazos a la altura de su pecho. — ¿Y si no lo hago, qué? — me provoca — ¿Tu que harás, mugrosa bestia? > —Te arrancare los ojos, criatura inmunda. Tanto Thanos como Sutter me observan pasmados. —No te atreverías — contesta burlona, — llevas las de perder aquí — señala toda la oficina. Que extrañamente se encuentra llena de cajas. Barajo mis opciones. La primera es retroceder y disculparme; pero ella me ha insultado primero. Segundo, puedo lanzarme a jalonear sus cabellos y enseñarle que ese hombre ya está tomado. Él es mío. Opto por la s

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