Conversaciones. Esa noche nadie durmió Ciro hizo guardia en medio del pasillo que conecta las tres habitaciones principales esperando para evitar otra pelea, Jano a lado de su esposo en completo silencio pensando en todo lo sucedido, sacando cuentas al tiempo que medita la situación. Darío y Nereida. La rubia sentada en la cama perdiendo el tiempo “leyendo” tratando de controlar la montaña rusa de emociones de ese día sin poder evitar recordar el comportamiento de su esposo hacia su concuña, sin duda eso le da coraje, pero lo que le da más coraje es que Elián no dijera la verdad, alzo poco la mirada ve a Darío que solo se cura las heridas por los golpes que su hermano le proporciono, en la mente de él cruza la escena de Secundina hincándose del coraje que vuelve a sentir se abre u

