La tarde en la playa había comenzado tranquila. El sol bañaba la arena con una calidez amable, y el viento suave mecía los cabellos de los niños mientras corrían cerca de la orilla con él.sonido del mar calmante de fondo. El olor a sal y algas se mezclaba con las risas infantiles, creando una atmósfera serena que casi parecía un espejismo o un hermoso sueño. Mariposa los miraba desde una manta extendida en la arena, el vestido ligero ondeando alrededor de sus piernas, los pies descalzos, el alma un poco más liviana que en días anteriores a pesar de todo. Cerraba los ojos a ratos, como si el sonido del mar pudiera reparar todo lo roto que llevaba en su interior. Cómo si la brisa y el sonido de las olas pudieran recomponer un poco su espíritu, su alma pero sobre todas las cosas, su maltrech

