La casa despertaba envuelta en un silencio tenso, como si aún recordara la escena de la noche anterior. El aroma del café recién hecho y del pan tostado no alcanzaba a disipar del todo el clima enrarecido que flotaba en el comedor. Seven estaba de pie junto a la cafetera, revisando su reloj de pulsera, con el ceño fruncido. Su camisa blanca estaba impecable, aunque el nudo de la corbata aún pendía suelto. Mariposa, ya vestida con unos vaqueros sencillos y una blusa azul celeste, colocaba los platos sobre la mesa con movimientos firmes, tratando de ignorar la punzada en su pecho que le había dejado el susto de la noche anterior. Maggie entró con el cabello suelto, enredado, y una expresión desafiante que no disimulaba. Se dejó caer en una de las sillas con un suspiro pesado, mientras su h

