La mañana del juicio final amaneció gris, con nubes bajas que descargaban una llovizna fina sobre la ciudad. Kleo Peterson se abotonó el abrigo n***o en el vestíbulo del tribunal federal, con James a su lado ajustando el cuello de su camisa. Era la última audiencia: Richard Lancaster enfrentaría la sentencia definitiva por fraude, extorsión y conspiración, con Brittany citada como coacusada en absentia desde París. Los documentos del divorcio —los originales, firmados bajo presión del trato Lancaster-Kim— yacían en una carpeta que Kleo llevaba bajo el brazo. Hoy los destruirían simbólicamente, un gesto planeado con Elias para marcar el cierre. Entraron en la sala, con bancos de madera oscura y el estrado elevado donde el juez ya tomaba asiento. Laura y Niko ocupaban la fila detrás, con Ma
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