Supongo que decir que te voy a asesinar sentado frente a tus guardaespaldas es una estupidez", murmuré mientras miraba por la ventana hacia lo que debía ser la casa de Katherine. Contemplé la puerta cubierta de enredaderas, rodeada por un gran muro con flores, con una mezcla de asombro y temor. Me sentí como si estuviera contemplando un castillo misterioso... si el castillo estuviera rodeado de tanta vegetación que no se pudiera ver lo que había al otro lado. ¿Me estoy dirigiendo a una casa, a una cámara de tortura... o a ambas? "No seas tonta", dijo Laliana al salir del coche. La seguí, aspirando el aroma a flores dulces que llenó al instante el aire fresco y fresco, desprendiéndose de la pared. "Si Día o Noche pensaran que me ibas a asesinar, nunca te habrían dejado subir al auto", te

