**LAURA** Habían pasado unos días desde que llegamos a Australia y hoy estamos en el proceso de mudanza a la mansión de Jack, y Azul y yo nos estamos instalado en una casita que para mi sorpresa había en la parte posterior de la propiedad. Era pequeña y cómoda, pero, sobre todo, era un refugio apartado, justo como había pedido. Quería mantener cierta distancia; no podía permitir que Azul se expusiera a la tensión constante que Jack traía consigo. Mientras desempacaba unas cajas en la pequeña sala, Connor llegó con su paso firme y seguro, cargando algunas cosas que aún faltaban por acomodar. Su presencia siempre me brindaba un extraño consuelo, una seguridad de que, pese a todo lo que estaba ocurriendo, no estaba sola. Él, sin embargo, traía una mirada preocupada que me indicaba que nuest

