Odette entra cerrando la puerta pero sin moverse de ella, observando a su alrededor, el lugar le parecía tan humilde que no podía creer que en su casa existiera una habitación tan sencilla como esta, entendía que era una recamara para las personas de servicio, pero a pesar de eso la chica siempre pensó que los empleados también merecían ciertos lujos, no tenía ni siquiera una silla para sentarse, o alguna mesa, mucho menos televisión, y tampoco ni un solo adorno que la hiciera más... "hogareña", el lugar era completamente básico por no decir vacío. Ahora la chica después de su rápido vistazo al modesto entorno, volvió a fijar su mirada en Andrew, el chico continuaba viéndole con esa clásica expresión que ponía cuando parecía estar sorprendido, su rostro estaba muy rojo y además cubría tod

