Anastasia se encontraba en la cueva en la cual solía descansar Dorian, se ocultaba en ella para que ningún humano descubriera la verdad tras aquel poder abismal. Aunque como dragón nada podía herirlo en realidad, como humano era un poco más propenso a morir, pero aún seguía siendo muy pocas esas posibilidades. Anastasia le había llevado algo de ropa y comida, como todas las tardes. Él se encontraba desnudo dentro de la cueva de cristales remojándose en las aguas de aquel lugar, su cuerpo estaba hirviendo y la prueba de aquello era el vapor que salía de su cuerpo al colocarse algo de agua. — ¿Dorian estás bien?—Pregunto al intentar tocarlo. —No me toques Ana te puedes quemar—Alego el hombre con la voz atona. Ella frunció los labios y luego se negó a obedecerle, le abrazo con fuerza y l

