Me miro en el espejo sin contener una sonrisa de satisfacción. Me gusta cómo quedó mi atuendo. Es un simple vestido color azul oscuro que hace juego con mis zapatillas bajas color blancas. Mi cabello va recogido en una alta coleta que cae lisa sobre mi espalda gracias a que Sango lo planchó para que quedara perfecta en la coleta. Tengo un maquillaje suave que me hace ver tierna. Hoy en mi todo es ternura y sensualidad. Lamo mis labios pintados de rosa y Sango grita una vez más que Inuyasha está abajo. Cómo ya Sota duerme dejo un beso en su frente igual que en la de Kohaku. Bajo tarareando una canción y me encuentro a un Inuyasha con vestuario informal. Ya he dicho que amo verlo en traje, pero informal se ve más joven y un chico muy malo. Le sonrío cuando él me mira y una sonrisa ladeada

