Carlie sintió unos labios que la privaban del aire mientras buscaban estimularla con el objetivo de encontrar una respuesta en ella. Se quejó ante tal insistencia y trató de moverse pero era inútil, unas firmes manos la tenían agarrada de la cintura e impedían su huida. Intentó entonces apartar esa molestia pero sólo la risa grave surgió de él haciendo vibrar el pecho de éste y causando que una descarga la invadiera por todo el cuerpo. Volvió a notar los labios y la poderosa lengua abriéndose paso entre su cavidad, lamiendo la punta de la suya, cortejándola y seduciéndola para que ésta saliera dejando la puerta abierta para su embestida. Así fue como tomó por sorpresa el castillo que era su boca rugiendo como león ganador frente a la batalla y moviéndose con desesperación como si llevar

