Surrealismo . . A la mañana siguiente Lizzie se despertó sola. Aún estaba en la cama de Leo, había pasado la mejor noche de toda su vida. Se había sentido libre, como si nada de lo que hiciera pudiera estar mal. Había logrado disfrutar de aquel cuerpo en tres oportunidades, pero en verdad lo había hecho durante toda la noche, ya que incluso oirlo dormir a su lado había sido placentero. Ninguno había dicho nada. Lizzie creía que ninguno deseaba arruinarlo. Ambos sabían que su matrimonio era una farsa, ni siquiera se conocían bien. Pero lo había disfrutado tanto que no deseaban pensar en nada más. Cuando el reloj le anunció que eran las once de la mañana se apresuró a levantarse. Hubiese querido investigar aquel dormitorio con detalle, pero como era demasiado tarde apenas pudo ver u

