Narra Athalia. Nos habíamos levantado de la cama, lavado los dientes y regresado nuevamente a la cama. Yo sentía el cuerpo que se me iba a despedazar poco a poco. La noche de ayer fue totalmente espectacular, hicimos cosas que nunca antes habíamos intentado. Me amarró a la cama, si... que maravilla lo que hizo con el hielo por todo mi cuerpo, específicamente por mis senos y abdomen. Que delicia, no paro de repetir la escena una y otra vez en mi cabeza. Soñé con ello anoche, mi cuerpo se siente como si me hubiera dado una tunda. —No me toques las nalgas, que me duelen — le dije a Asher retirando sus manos de mis nalgas, las cuales les gustaba apretar como si fueran almohadas. —¿De qué te duelen mi amor? — se hizo el inocente. Como me jodía cuando me ponía esa carita de niño inocent

