Narra Athalia. Les cuento que teníamos visita. La hermana de Asher, Patricia, le había llamado ayer para avisarle que, por cuestiones de trabajo, viajaría a Madrid por unos días, y que iría a visitarlo. —Dime la verdad, ¿está sedado? ¿Tú lo sedas? — la escuché decirme cuando entró a la cocina mientras yo lavaba los trastes. Asher y yo hemos tenido que fingir que no pasa nada entre los dos. Yo tengo que actuar como la encargada de la cocina veinticuatro siete. Ella llegó esta mañana y no se ha movido de aquí en lo que va de la tarde. —¿Perdón, de que me habla? — no entendía. —Asher actúa extraño, como si fuera otro. Usted sabe que le dijimos que lo sedara cuando se pusiera indeseable, totalmente indomable y...— la interrumpí. —Oh no por Dios, ni siquiera tengo idea del luga

