Narra Athalia. Con pesadez abrí los ojos poco a poco. Sentía un peso alrededor de mi cintura. Al mirar era el brazo de Asher, todo de él pesaba en cantidad. Me giré un poco para verlo dormir, su cabeza estaba metida entre mis cabellos, dormía profundamente. Que tierno se miraba solo durmiendo, despierto no hay forma. Si me escuchara, JAJAJA. Tenía las pestañas rubias, era muy guapo. Su cabello rojo todo despeinado que me tentaba a tocar y su barba que me daba cosquillas me traían recuerdos de anoche. Me atreví a mirar su celular que estaba sobre la mesa de noche, eran las diez y veinte de la mañana. ¿Cómo pude dormir tanto? ¡ERAN LAS DIEZ Y VEINTE DE LA MAÑANA! ¡La señora de limpieza! —Asher — lo moví. —Asher— volví a llamarlo esta vez más fuerte. —Asher!— entreabrió los oj

