Narra Athalia. Suspiré totalmente cansada. Estos días no han sido nada fácil. No sé cuándo voy a dejar de saltar, de aquí allá y de allá para acá. De problema en problema, de caos en caos, de angustia en angustia. Tenía tanto tiempo que no me veía ahogada por un problema, aunque esta vez, eran varios, y todos de igual gravedad. Recién acababa de ducharme, me había quedado sentada en la peinadora, a penas con una de las playeras de Asher. El pelo todo mojado, sin ni siquiera ganas de secármelo. Traía mucho estrés, no encontraba qué hacer ni cómo hacerlo. Todos mis planes, actividades y asignaciones en este momento no eran importante. Lo miré entrar a nuestra habitación y avanzar hacia mí. Él se había quedado abajo, lavando los trastes de la cena, que había sido la misma pasta de camar

