JAN —Como lo siento señor. —La enfermera Baek llegó a mí corriendo, la espere frente al ascensor, y le dirigí la mirada confundido. La charla con los Lee había terminado bien, ellos se habían ido tranquilos y yo volvía devuelta a mi rincón de trabajo. —De verdad, no quería que su novia y usted se sintieran incomodos. Las puertas del ascensor se abrieron, y me quede perplejo mirándola. — ¿Novia? No. —Me reí brevemente, con un hormigueo en el estómago. —Ella es una vieja amiga. — ¿Qué? —Espetó, y los colores se le subieron a la cabeza. — ¿N-no es? Ay no, no debí suponer que, solo que se veían tan íntimos que creí… Discúlpeme. Negué con la mano e ingrese al ascensor. —No te preocupes, solo fue una confusión. Ella sonrió nerviosa, y las puertas se cerraron. Apreté el botón del úl

