Elio y Enith llegaron al hotel a media noche, habían aterrizado bien, Fátima y Lautaro habían llegado en un transporte separados al de ellos. El billonario no soltó en ningún momento a la chica, le había reservado una habitación al lado de su suite presidencial, la quería tener lo más cercana posible a él. — Entonces ¿me quieres decir porque Lautaro tiene todas esas atenciones contigo? —preguntó Elio caminando hacia el lobby. — Porque es una buena persona que se preocupa por sus subordinados, ha hecho lo mismo con Fátima —Enith vió de reojo a su novio— ¿acaso estás celoso? —preguntó Enith. — ¿Yo? ¿celoso? Por supuesto que no, no estoy celoso —dijo Elio aclarándose la garganta mientras se acomodaba el cuello de la camisa, antes de entablar una conversación con el recepcionista del hote

