Tenía asuntos propios que atender, y odiaba la impuntualidad tanto como su hermano mayor, pero no había caso, tenía que regresar con él a la mansión de su familia para explicar los recientes acontecimientos, pues estaba totalmente seguro de que Benedict llegaría y se encerraría en su despacho para pasar la rabia que fulguraba en su interior por la negativa que había recibido y que era un hecho que con muy poca frecuencia ocurría, para no decir que nunca le sucedía. Así pues, cuando su hermano se encerró en el despacho, James se fue al salón de pintura de Josephine, donde también mantenían a John durante las tardes, jugó con el niño un buen rato hasta que la criatura bostezo y mostró signos que querer echar una siesta, para ese entonces ya su familia debería estar reunida en el salón para

