-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- Irene -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- – ¿Qué más te imaginas? – le pregunté un minuto después, ansiosa por la respuesta, pues aunque en un principio me sentí algo nerviosa al saber que quería hablar sobre el futuro de forma serie y no irónica como solía hacerlo, ahora estaba realmente emocionada por sus palabras. – Un perro – comentó sonriendo otra vez – Un perro grande, que corretee por el patio sin cesar y se mastique todos mis zapatos hasta que me deje completamente descalzo – puso los ojos en blanco al decir aquello, mientras que yo solté una carcajada al imaginármelo. Para mi gran sorpresa, parecía que había pensado en todo, y en el fondo me sentí feliz que lo hiciera, eso demostraba que su renuencia a soñar en el futuro iba disminuyendo cada vez más.

