Conociendo a Benjamín

1279 Palabras
5 años después… Como predije en el capítulo anterior mi vida ha sido un infierno, actualmente tengo 10 años y vivo con mis tíos, los que no me tratan igual, me aíslan, incluso para las fechas festivas, no celebro, solo me encierro en mi habitación y me duermo temprano. Ya ni siquiera cuento los días para una navidad o cumpleaños, solo cuento los años para poder irme de esta casa y alejarme de esta familia, que dice ser la mía. Como supuse mi abuelo ha estado tratando de crear una relación conmigo desde que mis padres murieron, me ha buscado, pero mis tíos en eso han sido buenos y han respetado que no quiero verlo. No por eso mi abuelo deja de venir, cuando eso pasa mis primos son los que salen a recibirlos y se quedan con él hasta que se va de esta casa, durante ese tiempo me encierro en mi habitación y veo dibujos animados, bueno casi no hago eso, creo que mi infancia murió con mis padres, ya que solo estudio y busco la forma de trabajar cuando sea adolescente y buscar la forma de mantenerme para poder ser independiente. 5 años después… Ya tengo 15 años y estoy trabajando como mesero, mi tío me dio la autorización con la condición de que no le contara a mi abuelo sobre este asunto, por mi feliz, la verdad es que nunca he perdonado a mi abuelo, al menos hasta ahora. Tengo mis planes y estoy seguro que cuando los conozca no estará nada feliz, estudiaré medicina, al igual que mis padres, en eso mis tíos me apoyan, eso me sorprendió mucho, la verdad es que esperaba que me dijeran que no están de acuerdo, pero no fue así. Lo único que me dijeron era que no tenía dinero para pagar la carrera, ya que el dinero que dejaron mis padres no alcanza para tanto, por eso estoy trabajando y reuniendo el dinero. Sé no que no lo voy a reunir todo, por suerte mis notas son las mejores de mi escuela y estoy seguro que conseguiré una beca, eso me deja el dinero del que trabajo para pagar una habitación y poder irme al fin de la casa de mis tíos, ya estoy harto de vivir con ellos. Mis primos son las personas más arrogantes que he conocido, están estudiando leyes, para manejar el legado del señor que dice ser mi abuelo. A mi me da igual, no tengo interés en ese dinero, prefiero ser pobre a fingir que quiero a esa persona. Estos últimos días me he quedado trabajando horas extras, la verdad es que me urge reunir el dinero para irme de esa casa, es mi meta, dar permiso a mi tío para irme al menos a mis 16 o 17, puedo emanciparme, soy inteligente y responsable. Eso me tiene agotado físicamente, entre el estudio, trabajo y reforzar materias para las evaluaciones, me tiene más dormido que despierto. Estoy en mi última hora de trabajo, la cafetería donde trabajo es sencilla y pequeña, no por eso les va mal a los dueños, ellos mismos atienden el lugar, es muy hogareño, lo que hace que la gente siempre vuelva. Que decir de las exquisiteces que se venden aquí, la esposa de mi jefe tiene manos de angel para cocinar. Siento que la muerte de mis padres de alguna manera u otra me ha hecho madurar más rápido que los niños de mi edad, tengo amigos que viven para estudiar e ir a fiestas, no quiere decir que yo no lo haga, pero es muy rara vez que salgo a divertirme. Mis tíos cada día están peores conmigo, son más fríos que antes y lo peor de todo es que están centrados en que mis primos están por terminar su secundaria para entrar a la universidad para ser abogados. Cabe destacar que mi abuelo me ha buscado, durante varios años, ya ni siquiera puedo estar en casa de mis tíos sin que se atreva a buscarme en la habitación que me dieron para ocupar, era mi lugar en esa casa y ahora ni siquiera allí estoy a salvo de que me busque. No entiendo porque no se conforma con mis primos, ellos babean por donde camina el señor, viven pendiente de lo que quiere y complacerlo, los he escuchado hablar sobre lo que esperan cuando se muera, pretenden quedarse con toda la herencia, la que es billones. Tuvieron el descaro de decirme que no me atreviera a reclamar, cuando no tengo el más mínimo interés en pedir algo de ese dinero. Hoy mi trabajo es igual que los otros días, todo iba bien, hasta que llegó el señor que dice ser el padre de mi madre, no s e que hace aquí, este café no es un lugar de su categoría, niego con mi cabeza y miro alrededor para ver quien puede atenderlo que no sea yo, luego recuerdo que soy el único que trabaja a esta hora y tomo mucho aire para darme paciencia y atenderlo — Sé que no me quieres aquí, pero necesito que me escuches — me dice al ver mi expresión de malestar — Buenas tarde y bienvenido a esta hogareña cafetería, ¿Qué desea pedir? — le digo como robot — ¿Puedes sentarte conmigo para conversar? — me pregunta señalando el asiento vacío frente a él — Estoy en horario de trabajo, dígame qué es lo que desea ordenar — respondo serio mirando donde anoto — Te espero que termines, no me iré de aquí sin hablar contigo, mientras eso sucede tráeme un café normal y un pastel el que sea — me dice mirando la carta — Enseguida traigo su pedido — respondo y avanzo a la cocina Al estar en la cocina tomo agua, mi garganta se seco de la nada, no me da interés hablar con ese señor, me siento bien si, además estoy seguro que me dirá que estudie leyes y a cambio me pagará todos mis estudios superiores, pero no lo haré. Seré doctor al igual que mis padres, es algo que desde que no me despedí de mis padres prometí. Cuando está listo el pedido del señor, lo llevo junto a un pastel de los que habían en la cocina — Gracias — me dice antes de dar un sorbo a su café — Que lo disfrute — respondo serio — Eso solo lo dices de forma automática no porque así lo quisieras — me contesta mirando su taza Suena la campana de la puerta y me dirijo a recibir a los clientes, para mi desgracia solo piden cafés para llevar, miro la hora y ya me toca poner el cartel de cerrado, suspiro nuevamente porque no quiero que llegue ese momento, no quiero escuchar lo que tenga que decir ese caballero que no considero mi abuelo. Comienzo a ordenar todo, mis jefes confían en mí y me deja a cargo de todo a esta hora, son personas mayores y a esta hora ya están en su casa, la que es en la parte superior de este café, cierro la caja y ordeno todo de forma lenta, el señor termina su café y le pido de forma educada — Necesito que me espere afuera, debo cerrar para entregar las llaves a los dueños — al escucharme me observa y responde — Te tienen mucha confianza por lo que veo — es lo que dice para salir del local y esperar afuera mientras mira todo lo que hago. Creo que llegó el momento de enfrentar y escuchar lo que tiene que decirme, si no es ahora seguirá insistiendo y prefiero tenerlo lejos de mi.
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