-No... no... espera... lento...- le suplico. Hace caso omiso a mis peticiones y lo hace con fuerza. -Mi amor no tienes de que preocuparte, va a gustarte.- me dice, bien, sé que está molesto por lo que escucho esta tarde pero eso no tiene que desquitarse conmigo. -No, por favor, así no, no me gusta que lo hagas así.- toco su pierna, me vuelve a ver y sonríe con picardía. –-Por favor, déjame hacerlo a mi.- niega. Dios Santo. -Mmmm... preciosa... me encantas... - gime acariciando lo que considera "el nuevo amor de su vida", quizás debería de darme celos... pero no, los celos no son lo mío y no estoy de buen humor. -¡No! ¡Es que tú no puedes!- gruñe molesta, me ignora. -Ha. Tú no puedes hacerlo, solo mírame como mi amor y yo lo hacemos.- acelera el coche y lo único que me da valentí

