Un largo tiempo después finalmente termino la carbonada flamenca, las papas fritas y sirvo todo en una olla pequeña. No lo he probado ya listo pero sé que esta bueno, es decir, soy excelente cocinando lo que quizás nadie crea pero es la verdad. A cada segundo tengo más hambre. Salgo de la cocina totalmente hambrienta, la cabaña no es grande pero tampoco es pequeña. Me estiro caminando hasta la puerta, la puerta abierta me indica que míster Elegant está ahí afuera pero lo único que puedo escuchar es el sonido de los de las hojas de los inmensos arboles al moverse. Lo encuentro afuera sentado en el primer escalón de madera, ha arreglado la mesa y ahora está ahí sentando observando el lago que yace frente a la pequeña cabaña. Me quedo de pie atrás de él observándolo, sinceramente es un ho

