Hay hombres exagerados y Léviathan Elegant. Hay hombres paranoicos y Léviathan Elegant. Hay hombres de poca fe y... ¡Léviathan Elegant! No pienso compadecerme de él, quiero reírme y burlarme de él, por supuesto que no puedo evitar estos sentimientos. Solo de verle ahí con el rostro pálido, aguantándose un grito y sobre todo sujetándose de donde puede, venga, no puedo creer que sea tan exagerado con todo este asunto y sobre todo que no tenga la suficiente fe en mí y en lo que puedo hacer. Todo comenzó cuando el helicóptero desapareció y en su lugar apareció un vehículo que a mi parecer es el más indicado para llegar a Londres con rapidez. Conduzco por la intersección que nos llevara de regreso a Londres, es una hora en vehículo y aunque aprecio que Flack se tomara la molestia de trae

