Despierto a la medianoche con dolor de cabeza y estómago, me levanto dejando al hombre perfecto aun durmiendo al otro lado de la cama. Mi cuerpo todavía desnudo se estremece con el viento que se escabulle por las ventanas, me vuelvo a sentar solo por unos segundos restregándome los ojos, no me sorprende despertarme a esta hora pero aún así me siento cansada, agotada y no sólo físicamente; me siento como siempre después de despertar a la medianoche. Sola y triste. Vuelvo la mirada hacia mister Elegant, duerme de manera pacífica, su rostro relajado y sin ningún agobio. Me fascina su rostro. Hemos hecho de todo aunque nos conocemos poco, pero aún así, me ha gustado absolutamente todo. Su forma profunda y dedicada de besarme, que me diga lo mucho que le gusta mi cuerpo, estar conmigo y tambi

