Unos minutos después, Olivia Walsh y Alexander O'Sullivan estaban legalmente casados. Los ojos de Alexander no se quitaban de la figura de Samantha, ésta vestía un vestido rojo fuego, tan adherido a su figura que no dejaba nada a la imaginación. Era de finos tirantes la paellarte superior caía de manera drapeada, dejando ver el nacimiento de sus redondeados pechos, la falda llegaba a la mitad de sus muslos perfectamente torneados; todo ésto para hacer rabiar de celos a su ex amiga Olivia. — Te vas a quedar ciego mirando a Samantha— dijo enojada. — ¡Déjame en paz!— dijo Alexander con fastidio— ya tienes lo que querías, soy tu esposo, pero mi mujer es Samantha Martin, con tu permiso. La dejó allí y se acercó a la mujer que realmente le importaba, Olivia apretó los dientes con rabia,

