30 años después —Lay, baja que llegarás tarde a la universidad —Hablé mientras ponía el desayuno en mesa. Mi hija bajó las escaleras sonriendo, venía con su mochila. Se sentó en la mesa y sé dispuso a comer. Pasaron unos minutos cuando mi esposo bajó las escaleras también, es increíble como la comida atrae a las personas. Le di de comer a mi pequeña hija Malai y me senté también a desayunar con ellos. Todos hablaban animadamente y yo sonreía. Estaba feliz de la familia que había formado. Ahora soy una Doctora con años de experiencia, mi esposo también lo es y mi hija está estudiando medicina. La familia de mi esposo también reside en la medicina, somos una familia de Doctores, que si la vida lo permite, seguirá creciendo. Malai tiene doce años, Lay tiene veinte y yo estoy feliz de te

