ADLER
Mi camino hacia la barra se centra en las chicas que se acercan para bailar, bailes que acepto con mi sonrisa de quita bragas, después de tantos bailes al fin tomo de nuevo mi meta, pero una chica choca conmigo, la chica está de espaldas y cuando se da la vuelta para verme me encuentro con unos ojos grises que me miran divertido.
—Deberías tener más cuidado —dice divertida.
—Pero tú tuviste la culpa —suelto y me gano una sonrisa de su parte.
—No todos tienen el placer de que sean chocados por mí —deja una palmadita en mi pecho y se aleja con sus amigos.
Niego mi cabeza divertida y al fin llego a la barra, me dan una cerveza y sigo mi recorrido, una canción suena por toda la casa y la gente grita por la emoción y comienzan a bailar, unas chicas se acercan para bailar conmigo y bailo con ellas hasta que escucho una voz familiar cantando a todo pulmón.
— ¡Todo bueno, todo bien, viviendo la buena vida! —se escucha su canto y una sonrisa aparece en mis labios.
Observo a la pelinegra, sus curvas se mueven al ritmo de la canción, hace esa clase de baile latino, pero lo hace lento, como si el ritmo se metió en su cuerpo, su falda se mueve a su ritmo dando un toque muy sexy, sus amigos están alrededor de ella, una pareja se mueve muy sensual y una pelirroja baila con la pelinegra, la última levanta la vista y mágicamente nuestros ojos conectan, me sonríe y me invita a bailar con ella.
—Dame eso, hermano —dice Bruno y me quita la cerveza.
Vanessa y yo nos acercamos, ella lo hace sin dejar de mover sus caderas, finalmente su cuerpo se encuentra pegado al mío y nos movemos al ritmo de ella, pone mis manos en sus caderas, bailamos escuchando su canto, descansa su cabeza en mi hombro y respiro su aroma a frutos.
Siento que sus amigos nos están mirando y algunas miradas curiosas, pero no me importa, me concentro en sus movimientos, ella se da la vuelta hasta quedar enfrente de mí, pongo mis manos por arriba de su trasero sin llegar a tocarlo, ella pasa sus brazos por mi cuello, sus manos se hunden en mi cabello, seguimos bailando y ella cantando, sus ojos grises no dejan mis ojos, esa sonrisa de lado se coloca en sus labios y sé que estoy sonriendo de la misma manera, la canción se acaba y dejamos de bailar, nos quedamos unos segundos en la misma posición.
—Pensé que me ibas a tocar el trasero —dice divertida y un poco confusa.
Paso mi lengua por mi labio inferior ganándome la mirada de la chica, me acerco a ella y me inclino un poco para acercarme a su oreja rozando su mejilla con mis labios en el trayecto, todas me dicen conquistador y no es por nada.
—Eres una dama y tengo que respetar —me alejo de ella, su expresión es de sorpresa.
—No me esperaba eso, fantasma —se aleja un poco, un chico le toca el trasero, ella se gira para verlo, voy a defenderla, pero su acción me detiene, se acerca demasiado al chico, él sonríe y comienzan a bailar, hasta que ella le da un rodillazo en la entrepierna del chico y él se queja en el suelo, voltea para mirarme, sonríe y se va con sus amigos que la esperan con una sonrisa.
— ¡Adler! —escucho la voz de Inna, ella intenta besarme, pero lo evito, sus ojos cafés miran mis ojos extrañados y me sonríe de forma incómoda—. No me malinterpretas, Bruno me dijo que te tratara bien y ya —dice y se aleja de mala gana.
Siento una mano que me jala hasta llegar a una silla que se encuentra en medio de la pista de baile y un tubo que va desde el piso hacia el techo, ¿quién quiere un tubo en su casa?, no había visto las dos cosas hasta ahora, la chica me sonríe, me hace un gesto para que tome asiento y lo hago, todos nos miran.
— ¡Bienvenido, Adler! —dice el chico del dj y todos gritan y aplauden, empieza sonar Her Life de Two Feet y la chica que tengo enfrente de mí empieza a bailar.
Mierda, esto me pasa por venir a fiestas, pienso, todos gritan de nuevo al verla bailar, sus pasos son muy cachondos, se prepara para bailar en el tubo y lo hace perfectamente, el baile es en el tubo, me está bailando, la chica sale del tubo y se me acerca, se sienta en mis piernas y su entrepierna roza la mía.
Esto se está descontrolando, mi mirada mira a todos y efectivamente todos piensan que me voy a coger a la chica, si quieren show, lo tendrán, pongo mis manos en las caderas de la chica haciendo que ella soltara un jadeo, se acerca para besarme pero la detengo.
—No todas tiene el placer de besarme —le susurro en un tono seductor y ella se sonroja y no creo que sea un sonrojo de timidez, espero el coro de la canción y muevo mis caderas en un ritmo lento y torturador, ella hace lo mismo y parece que lo está disfrutando demasiado al igual que todos porque se emocionan cuando nos movemos.
La chica intenta hacer otro paso, pero Inna la aleja de mí, Inna la mira desafiante y la chica pone resistencia para irse, todo eso pasa mientras estoy sentado en la silla más confundido que nada.
—Órdenes de Bruno —dice y la chica baja la cabeza como si le estuviera dando respeto o algo por el estilo, Inna me mira son un aura seductora—. Ponte cómodo —le hace una señal al dj y pone Go f**k Yourself del mismo artista.
Inna mira a todos con una sonrisa, pero su sonrisa enorme cuando se topa con el tal Bruno. La canción empieza y comienza a bailar al ritmo, abre mis piernas de manera brusca y pone su pie en medio de ellas haciendo, la miro y ella me sonríe, toma mi mano y las pone en la pierna, me hace acariciarla y luego la deja caer, quita las piernas y se sienta en mis piernas, pienso que hará lo mismo que la otra chica, pero ella pasa una pierna a mi hombro y luego la otra.
Mierda y más mierda, nunca pensé que una mujer era tan flexible, pienso y trago saliva, se deja caer de espaldas, sus piernas se agarran bien en la silla, su cabello morado toca en suelo, toma mi mano hasta llegar a su abdomen y vuelve a regresar dejando más tiempo en su entrepierna, quiero apartar mi mano, pero la chica hace el agarre con más fuerza.