─Entonces… ¿Quieres pasar el resto de tu vida con este imbécil que ama escucharte hablar y que gimas en su oído? Dime que sí, porque si no es así te juro que… ─Sí─ pronuncia interrumpiéndome. Me quedo helado. Como si fuera la primera vez que le propongo matrimonio a alguien, como si mi corazón estuviera en estupefacto por su respuesta, realmente, es así. ─¿No estás actuando?─ Inquiero dudoso. La caja en mi mano, tiembla. Ella niega con la cabeza esbozándome una sensual sonrisa. ─Rayos, te amo─ murmuro. Me elevo para llegar a sus labios y besarlos con ganas de más. ─Lo hiciste bien, Valech, realmente me sorprendiste… lo bueno de esto, es que ya no tengo que planear boda, ya que, mañana nos casamos─ dice en mis labios con gracia en sus palabras. ─Me casaría mil veces conti

