Tan pronto como Caden estacionó el auto frente a la casa, Asher le observó. —Hey, ¿estás bien? —preguntó. Al no recibir una respuesta inmediata, Asher colocó su mano sobre la de su pareja que descansaba en la palanca de cambios y esperó. Si antes había pensado que su pareja estaba actuando un poquitín extraño, ahora más que nunca creía en ello. El Caden que conocía, no hubiese explotado de tal forma ante su padre con sus tontas palabras, no. Su hombre, lo habría amenazado, hecho callar y tal vez darle un sustito, no golpearlo hasta dejarle casi inconsciente en el suelo. Ni siquiera Luther pudo interrumpir en el momento, y aunque Asher no estaba realmente interesado por el estado de Williams, ya que el mismo idiota se lo buscó, sí estaba preocupado por su pareja. Sí, tal vez Caden más

