Aun cuando su nudo disminuyó hasta desaparecer por completo, Caden siguió manteniendo su polla media dura en el interior de su pareja, sin ningún deseo de abandonar esa exquisita estrechez y permitir que su semilla saliera. Realmente, en ese momento, mientras acariciaba la nuca de su chico y colocaba de vez en cuando un beso en su rostro y un chupetón en su cuello, Caden estaba muy arrepentido de no tener un tapón anal con él, ya que de esa forma podría seguir manteniendo su semen en su pareja para volver a tomarlo en casa, porque una vez de su elegido nunca iba a ser suficiente para el hombre lobo. Dejando una nueva marca entre el hombro y el cuello, Caden observó complacido la cantidad de chupetones y pequeñas mordidas suaves que había hecho en lo que su chico descansaba sobre él. Con

