El timbre de la secundaria anunciaba la hora del inicio de la primera clase, había iniciado ya un nuevo ciclo escolar los de primer grado habían pasado a segundo, los de segundo a tercero y los de tercero…. Bueno esos tomarían nuevos caminos.
En el salón de 3 “ B” en la primera fila de la entrada hasta el último asiento de atrás ahí se encontraba la primera misión de Cupido, era un joven Delgado de piel morena clara, pelo n***o como la noche, ojos como de luna llena su nombre era Oscar, cuyo significado es lanza de los dioses y él no sabe que pronto será víctima de la flecha de Cupido.
Había pasado Ya 8 días desde el inicio de las clases ahí se encontraba Oscar aprendiendo de la materia de español, La poesía y sus características, la maestra trataba de no aburrirse en su propia clase, esperaba que sus alumnos aprendieron un poco de la clase de ese día que incluso ella no sabía ni de qué estaba hablando.
- Oscar puedes pasar al frente a leer tu tarea que deje ayer
Oscar era un buen alumno siempre entregaba todas sus tareas y cuando decía que su perro se la había comido la tarea era porque en verdad su perro se la había comido la tarea, (por cierto el meme del perro llamando al profesor diciendo “sí profe yo me comí su tarea” es en honor a él)
- ¿Yo maestra?
- Si tú Óscar ¿acaso hay otro Óscar en este salón?
En ese momento tocaron la puerta, era la perfecta de la escuela y no estaba sola iba con ella una joven de cabello castaño, ojos color café como el que tomas en las mañanas, piel morena clara y unos labios en forma de corazón que te invitan a besarlos; había llegado a parar a esa escuela por qué sus padres se habían separado, tal vez ustedes se están preguntando ¿víctima de los demonios? pues déjeme decirle que en esta ocasión no, ellos no estaban destinados y cuando dos personas no están destinadas ni la más poderosa flecha de Cupido puede hacer que se enamoren.
Pero ese es otro tema, estamos en la nueva alumna, su nombre es Itzie y es tan bonita como el significado de su nombre, que no se los voy a decir, así que si quieren saberlo busque lo en Google.
- Buenos días profesora, esta niña formara parte de este grupo
- Muy bien. Pasa, toma asiento donde gustes, bienvenida, podrías decirnos cómo te llamas
- Itzie
- Bien Itzie esperamos te sientas bien en este grupo y seas parte de esta familia.
- Gracias miss
En realidad Itzie se sentía un poco incómoda pero obviamente no lo iba a decirlo, era muy buena disimulado así que después de saludar a sus compañeros sacó su lapicero, su libreta y prosiguió a apuntar la clase.
Cuando Oscar vio entrar a Itzie y verla caminar rumbo a su asiento le pareció la niña más bonita y solamente se limito a mirarla hasta llegar a su asiento.
- Bien Óscar entonces ibas a pasar al frente a leer tu poesía de ayer
Oscar había pensado que con la nueva llegada de Itzie a la maestra se le había olvidado que tenía que pasar a leer su poema pero lo que Oscar no sabía es que cuando la maestra se aburría tenía que poner alguna excusa cómo el ir al baño, “junta de maestros” o pasar a algún alumno en enfrente para salvarla de salir corriendo de el salón, por suerte ya había sonado el timbre del término de la clase y Óscar pudo salvarse de pasar al frente a leer su poema, que por si quieres saber podía ser todo menos un poema, por qué los poemas se escriben con el corazón y no a las 6 de la mañana con las prisas de llegar a tiempo a la escuela.
En la hora de recreo Oscar se quería acercar a hablarle a itzie pero era tan tímido que dejó escapar esa oportunidad, tenía miedo a ser rechazado o que Itzie fuera muy grosera con él; pasaron los días y Óscar se iba dando cuenta de que Itzie era muy buena onda tan buena onda que sus amigos muchas veces se pasaron de lanza con ella y ella nunca los acuso con los maestros.
Era la clase de apicultura el profesor Francisco siempre ponía a Oscar a sacar la miel, eso a Óscar le fastidiaba ya que a pesar de llevar traje las abejas siempre terminaban picándolo, pero ese día fue la excepción Itzie se había acercado a él con la intención de saber más sobre el tema, pero los nervios le ganaron a Oscar y no le dijo nada a Itzie, ella espero un rato a la respuesta de él y al ver que no hablaba pensó que ella no le caía bien así que Itzie término por irse.
Oscar se sintió un poco apenado al pensar lo grosero que fue con Itzie, pero no sé atrevería a pedir disculpas, algo en su interior se paralizaba cuando de Itzie se trataba, la palabra “ es una chica guapa” había pasado a un “me gusta esa chica” pero jamás le diría a nadie solo su cabeza era cómplice de aquellos pensamientos.
En esos momentos Cupido ya iba aterrizando al lugar de su primera misión, los visualizó se veían tan lindos y tiernos, ¡Hay el primer amor!, así que Cup llegó a preguntarse porque ellos tenían tanto miedo de decir que se gustaban, respondiendose él mismo:
-bueno eso ya no importa porque yo el tío Cup aré que se enamoren
Cupido levantó la mano y tomó el arco que tenía en la espalda.
- ¿Y mis flechas? Señor amor ¿Dónde están mis flechas?
- Las flechas se encuentran en el arco pero no aparecerán hasta que ellos dos estén frente y descubran que ambos se atraen
- Bien entonces ¿que tengo que hacer, esperar a que estén frente a frente?, ¿Tengo que ser yo el que les de frente? ¿los pongo yo frente a frente o cómo?
- El amor no se fuerza Cup tenemos que esperar.
Las horas pasaban y Cupido ya se sentía un poco frustrado de ver cómo esos tórtolos no podía tener una conexión de miradas, cuando Oscar miraba a Itzie ella estaba mirando sus libros o la puerta de entrada, cuando Itzie miraba Óscar, él estaba mirando a sus amigos o salía del salón.
- las clases han terminado y ni siquiera una miradita se dieron, estos jóvenes no harán mi trabajo fácil.
-así es el amor Cupido nada es fácil y tranquilo que pronto verás que unirás a estos chicos.
- eso espero
Dijo cupido un poco cansado y desilusionado.
A la mañana siguiente mientras el maestro de la primera clase llegaba, los alumnos de ese grupo habían salido del salón, Itzie se encontraba parada en la puerta, Oscar se percató de ello, había intentado muchas veces hablarle pero siempre le ganaba el miedo, él sentía que no era guapo como los demás compañeros del salón y que talvez por eso Itzie no se fijaría en él.
Cup no pudo evitar sentir aquel amor puro e incondicional qué sentía uno por el otro, con la ayuda de su flecha podría unir ese amor único e inigualable que le trasmitía aquella pareja pero también sentía el miedo profundo de Óscar de ser rechazado, así que se acercó para darle un poco de valentía a aquel chico.
- Vamos amigo ella te gusta ¿que no? ¿Que puedes perder?, Anda vamos. ¡Tu puedes!, lo peor que te puede decir es Un no me gustas ¿Cierto?
- Cup, no le estás ayudando
- Lo siento señor amor es que ayer estuve esperando todo un día completo a qué se miraran, me urge empezar a sembrar el amor en la gente.
- Pues entonces si te urge tanto empieza a darle ánimos buenos a este chico no a espantarlo más de lo que ya está.
- Está bien señor amor
- ¡Vamos amigo tú eres un campeón, un guerrero no tengas miedo!, vamos si te acercas un poco puede que te des cuenta de que a ella también le gustas ¿Qué dices vamos?
Oscar no estaba tan seguro de hacerlo pero aún así aquella voz en su cabeza le hizo ganar confianza, venciendo sus miedos se acercó a ella.
- Muy bien amigo, ahora que te parece si entabladas una conversación con ella, que te parece un ¿Eres nueva verdad? no eso suena muy tonto, mejor dile eres muy bonita, No, creo que eso no te atreverías a decirlo, que te parece “que frío hace”
- En serio Cup ¿esos son tus consejos de amor?
- Calle señor Amor déjeme trabajar.
Cupido espero un momento y al ver qué Oscar aún no se acercaba más a ella insistió
- Vamos sabes que ella te gusta y puede qué a ella también le gustes, pero no lo sabrás si no te acercas hablarle.
Cupido sabía que Oscar podría hacerlo y él solo necesitaba una mirada para poder lanzar la flecha y unir ese amor, con el corazón acelerado Oscar se acerco a Itzie, que tenía la mirada perdida en unos árboles del jardín de la escuela, Oscar tenía tantas ganas de dar la vuelta y volver a su asiento, Cup al darse cuenta que Oscar estaba a punto de darse la vuelta y alejarse se acercó a él y le dijo.
- Nooo amigo ¿a dónde crees que vas? no llegaste hasta aquí para dar la vuelta y alejarte sigue adelante ¡tú puedes!
Óscar se sintió un poco más motivado y se acercó a Itzie, vio que ella estaba perdida en sus pensamientos se pregunto qué estaría pensando, Oscar cerró los ojos y por fin pudo decirle algo a Itzie
- Hace frío ¿No?
Al escuchar la voz Itzie salió de sus recuerdos tormentosos, volteo a mirar a Óscar con una sonrisa y le contestó
- Si, mis manos se están congelando.
Al ver esto Cupido no pude evitar emocionarse.
- ¡Bien amigo, así se hace campeón! vas bien ahora deja que la conversación fluya.
Itzie miró a Óscar a los ojos y le sonrió con mucha dulzura, eso hizo que Oscar sintiera una inmensa ternura por ella, se animó a tomar sus manos para calentarlas con las suyas, ambos levantaron sus cabezas haciendo que sus miradas se cruzaran, Cup sin perder más el tiempo había dado el flechazo, Oscar había atrapado a Itzie con aquella mirada tan hipnotízate como la de un lobo a su presa.
- Bien, trabajo terminado el amor a unido a estos dos chamacos.
- Aún no has terminado Cupido debes hacer que estos chicos unan su amor.
- Pues lo hice, mira flecha uniendo dos corazones, mira hay en los corazones de los chicos ¿Si puedes ver verdad?
- Si la veo chamaco irrespetuoso, pero la flecha es como la semilla del amor, ella tiene que florecer y para eso también tú tienes que ayudar ¿ves ese hilo rojo que los une?
- Claro ¿por cierto que es?
- Ese hilo indica que su amor ha sido destinado por lo cual es más fuerte que cualquier otra cosa, y nosotros tenemos que trabajar para fortalecerlo.
a Cupido no le parecía seguir trabajando con ellos le habían complicado tanto su trabajo todo un día, que ahora el pensar tenía que ayudarlos a fortalecer su amor le hacia reventar los corazones del pensar en lo complicado que sería, un grito inesperado saco a Cup de sus cansados y agotados pensamientos.
- -¡Hay viene el profesor, hay viene el profesor!
Entraban corriendo y gritando los demás compañeros.
Puff se rompió el momento del encantamiento, todos volvieron a sus asientos, Oscar y Itzie se dieron una última mirada de complicidad.
Mientras cupido se recuperaba de el casi infarto de aquel grito.
- ¡Maldito chamaco da gracias a qué no cargo flechas en mi espalda que si no te lanzaría uno en las nalgas para que pagues el susto que me acabas de meter!
- Cup los cupidos no son agresivos, cálmate y vayamos a una nueva misión, por eso cuando un cupido es nuevo no le ponemos flechas en la espalda, sabemos lo impulsivos qué pueden ser.
- El otro cupido hizo algo así
- Por supuesto pero si alguien te pregunta no lo supiste de mi, mira todo paso cuando…..