Viggo se acercó a su caballo que estaba amarrado en un viejo tronco a la orilla de la laguna; entonces acariciando su lomo le ordenó que dejara de relinchar, el animal estaba inquieto por tener que cargar nuevamente a la joven.
—Calma, solo serán unos minutos —le habló con voz suave y tranquila —. Ella es mi mujer, por lo tanto es tu ama.
El animal inclinó su cabeza e inmediatamente se le erizaron los pelos de su crin al sentir como la joven se acercaba.
—¿Pasa algo?—preguntó Wanda al ver su reflejo en los ojos negros del animal y presentir que no era del agrado de la bestia.
⎯—Todo está bien, no te preocupes —dijo Viggo palmeando el lomo del semental, y con delicadeza tomó a su bella mate entre sus brazos y la depositó sobre el animal para luego subir detrás de ella con un ágil movimiento y tomar las riendas.
La pareja lentamente se alejó de la laguna montando al bello animal, sin imaginar que con cada paso que daba por el pequeño sendero iluminado por la luna se acercaban más a su horrible y oscuro destino.
Ninguno de los dos sospechaba que durante todo el tiempo que estuvieron en la laguna habían sido espiados por alguien que había permanecido escondido en la profundidad de la grieta, por donde descendía el agua en forma de cascada provocando un perfecto camuflaje para evitar ser olfateado y visto por el alfa.
Ryan, era un rogue que estaba dispuesto a todo con tal de tener nuevamente su lugar en la manada Luna Sangrienta, denominada así por las atrocidades que en esa comunidad se cometían. Él sabía que con lo que acababa de presenciar era imposible que lo rechazara el alfa del grupo, solo debía apresurarse y contarle lo antes posible todo al gran jefe.
—¡Al fin me aceptaran de nuevo! —gritó de forma triunfal sin dejar de observar el sendero por donde el caballo se alejaba y frotando sus manos de forma desesperada—. El próximo alfa está enamorado de una simple omega, eso es muy interesante, será muy fácil deshacerme de esa jovencita —habló en voz alta ideando un plan—. Si la secuestro antes del nombramiento debilitaré al gran Viggo y el líder de la manada Luna Sangrienta me aceptara de nuevo —murmuraba como un loco dando vueltas en la oscuridad de la cueva, entonces en su rostro se dibujó una sonrisa siniestra, no había más tiempo que perder, salió del fondo de su escondite y caminó entre las piedras resbaladizas para emprender su retorno a casa.
La manada Luna Sangrienta se caracteriza por ser ladrones natos, asesinos despiadados y violadores de mujeres por tal motivo se trasladaban de un lugar a otro intentando no dejar su huella en la zona, pero Ryan siempre estaba cerca de ellos, merodeando y esperando su oportunidad de reintegrarse.
Con su objetivo en mente descendió por la colina y llegó al campamento, todos a su paso lo miraban como el intruso que era, hasta que un hombre de gran porte y con una gran cicatriz en el rostro lo detuvo.
—¿Qué haces aquí? Tienes prohibido acercarte a nosotros —habló Enok el beta del alfa con su voz áspera y gruesa.
—Tengo información valiosa, que deseo compartir con el alfa —respondió manteniendo su cabeza en alto.
—Dime de qué se trata y veré si tu información realmente es valiosa como para interrumpir al alfa en sus aposentos —contestó cruzándose de brazos.
—He visto al próximo alfa de manada Luna Plateada declararle amor a una simple omega, la chica es hermosa no lo voy a negar; sin embargo no tiene ningún poder especial y para colmo él mismo alfa confesó que es su debilidad —dijo sonriendo al ver la expresión de asombro del beta.
—Ven conmigo —ordenó de repente y comenzó a caminar entre las tiendas, pasando por grandes charcos de lodo, fogatas que desprendían grandes hileras de humo y diferentes olores a guisado, entonces se detuvieron frente a una gran tienda mucho más cómoda y que era custodiada por varios hombres armados con arcos y flechas.
Los gemidos de varias mujeres se escuchaban desde el interior de la carpa, de repente un grito desgarrador se escuchó en todo el campamento y Ryan miró sin entender qué estaba sucediendo al hombre a su lado.
—¡Listo! Deshágase de esa basura —ordenó el alfa saliendo de la tienda y acomodando su pantalón—. Ya por hoy tuve suficiente diversión.
—Sí señor —respondieron dos hombres que custodiaban la entrada.
Los hombres entraron y sacaron el cuerpo convulsionando de una mujer desnuda con una gran y profunda mordida en su cuello, lugar por el cual se estaba desangrado y detrás de ellos dos mujeres con visibles marcas de torturas salieron cubriendo sus cuerpos con mantas y sus rostros empapados de lágrimas.
—No era mi mate, así que no merecía vivir —explicó al ver la expresión de horror en Ryan—¿Y tú a qué has vuelto?
—Señor, tengo información valiosa —dijo inclinando su cabeza en señal de respeto—. Sé cómo derrotar al nuevo alfa de la manada Luna plateada, y que usted se convierta en su líder.
—¿Cómo?—preguntó sin mucha convicción mientras ingresaba a la tienda y con su mano le hacía seña de que lo siga; entonces el beta empujó al rogue obligándolo a caminar.
—Habla, dile todo lo que sabes —ordenó Enok al ver a su líder impaciente.
—Señor hoy vi con mis propios ojos a Viggo, el muy infeliz está enamorado de una doncella, una simple omega sin ningún tipo de poder especial.
—Ya veo ¿y qué propones? —miró con interés al rogue que había captado su atención.
—Secuestrar a la amada de Viggo, esa omega es nuestro trébol de buena suerte, es la hija del verdulero del pueblo y nadie la vigila.
—¿Estás seguro que esa mujer es realmente importante? —preguntó de repente Ragnar.
—Si, mi amo—respondió bajando la vista y continuó hablando—Está tarde él le pidió matrimonio, lo vi con mis propios ojos y ella aceptó, luego estuvieron juntos y esa mujer es una semental en la cama pero Viggo al finalizar no la marcó y esa es nuestra ventaja —habló y vio como el alfa en silencio se servía una copa —.Si la secuestramos será su esclava, usted podrá disponer de su cuerpo a su antojo y debilitará a ese maldito.
—¿Y tú qué ganas con todo esto? —preguntó levantando una ceja.
—Solo deseo volver a la manada, dejar de deambular solo y ser una sombra detrás de ustedes.
—De acuerdo, verificaré la información que me has dado y si es cierto tendrás una oportunidad de volver al campamento —respondió.
—Señor, no cree que es apresurado confiar en este maldito —intervino el beta que aún dudaba de la lealtad de Ryan.
—No confío en este bastardo —dijo y lo señaló con desprecio —. Pero si lo que dice es cierto, tenemos una gran oportunidad de acabar con el maldito de Viggo, conquistar esa aldea, y al fin dejar de deambular de un lugar para otro —respondió bebiendo su trago de licor—. Ahora salgan de aquí, quiero pensar bien el plan para secuestrar a esa mujer.
El beta abrió la tienda y le indicó a Ryan que saliera del lugar para darle privacidad a su amo, de mala gana le asignó una carpa cerca de los marginados hasta que el líder decidiera su futuro.
Mientras tanto en la aldea, Viggo se despedía de su novia frente al portal de su casa.
—Amor, te veré en cinco días, solo recuerda asegura bien la puerta de tu habitación y mantener las ventanas cerradas —aconsejo como siempre.
—Lo haré, no te preocupes —respondió Wanda con una bella sonrisa —. Además, ya falta poco para ser tu esposa, nada malo puede suceder.
—Tienes razón, pero de igual modo, cuídate—. Viggo podía sentir la presencia de varios lobos que no pertenecían al lugar; sin embargo no deseaba asustar a su novia solo con sospechas absurdas.
Ella al ver su frente arrugada supo de inmediato que sus pensamientos lo atormentaban, por eso se puso de puntas de pie y depositó un dulce y suave beso sobre los labios de su amado.
—Te veré en cinco días, solo espérame.
—¡Te esperaré por siempre! —respondió Viggo haciendo sin darse cuenta una promesa de amor.