A medida que Viggo con sus hombres se alejaban cada vez más de la aldea y del palacio, el líder de la manada se sentía nervioso y angustiado. Por alguna extraña razón que aún no comprendía deseaba volver a lado de esa joven y cuidar de ella, sanar sus heridas y prometerle que todo estaría bien, pero de inmediato descartó esa idea de su cabeza, no era posible que pensara en otra mujer que no fuera Wanda. Por una hora intentó pensar en otra cosa, sin embargo Ralf insistía en mostrarle imágenes de la pequeña loba intentando sanar sus heridas o a la joven lavando su cuerpo con desesperación. Viggo ignorando a su lobo que se había vuelto completamente loco, continuó con su camino. Su lobo al ver que su amo lo ignoraba por completo, se ponía cada vez más inquieto intentaba por todos los medi

