El asiento del coche le rozaba las rodillas a Janet hasta dejarlas en carne viva; tenía el pelo revuelto, alborotado alrededor de la cara, tan cerca que apenas podía ver, y sus pechos, aunque pequeños, estaban siendo golpeados por el reposabrazos contra el que estaba aplastada. En definitiva, no disfrutaba de ese polvo en particular, salvo por el hecho de que Giles le embestía el coño con una polla caliente y grasienta tan fuerte y rápido que hacía que el coche se balanceara y chirriara. Janet empezó a preguntarse si tanta fricción podría provocar un incendio. *** "¿Eres virgen o algo así?" Barry le preguntó a Lizzie. "O algo así", respondió, ya arrepentida de haber dejado pasar a Roger. Y como Barry no intentó responderle, Lizzie se sintió impulsada a preguntar: "¿Por qué te importa ta

