Su lengua se deslizó por la cresta de la corona hasta el vientre, provocando un largo gemido de satisfacción en Conrad. "¡Dios mío, con muletas!", juró, "¡Sabes chupar pollas!". "Mmm, gracias", respondió Leah, y alzándolo la vista, sacó la lengua y se lamió el labio superior. Al oírlo gemir de nuevo, sonrió y volvió a hacerle sexo oral. Sus manos se posaron suavemente sobre su cabeza, guiándola. Una vez más, Leah se apartó el m*****o de la boca como para admirarlo. Luego, con un movimiento de su lengua lasciva, comenzó a lamerle la parte inferior de los testículos. Momentos después, con sus testículos sobre su lengua húmeda, los tomó en la boca uno a uno, succionando suavemente, haciendo girar su talentosa lengua alrededor de ellos hasta que él gimió de placer. Luego, con un suave chasq

