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2241 Palabras
Yoongi caminaba detrás de los dos chicos menores, Hoseok estaba enfermo y no pudo salir con su chico para cuidarlo, así que al pálido le tocó salir con los dos pequeños. Namjoon en cambio, tenía sus dos brazos llenos de bolsas de compras, mientras caminaba por el centro comercial con esa terrible carga, Jin miraba las tiendas del centro comercial y se desviaba para comprar unas cosas, todo porque era el cumpleaños de la señora Kim y los niños planeaban una gran cena con regalos. ―Necesito que vayamos al auto a dejar todas las bolsas―dijo Jin mostrando el montón de bolsas que cargaba él, viendo como su mayor estaba a nada de desmayarse por el cansancio. ―S-sí, sería lo mejor―Jin rio por el rostro cansado y sudado del mayor, acercándose para tomar unas cajas que no permitían al mayor ver con claridad frente a él. ―Gracias. Jin sacó de su mochila un pañuelo desechable y se acercó de forma tímida a Namjoon, limpiando con suavidad y delicadeza su rosto retirando el sudor. Namjoon se puso nervioso, el guapo chico estaba muy cerca de él y el aroma del contrario había invadido sus fosas nasales de golpe, amando el aroma y los detalles del rostro del mayor, unos que no había visto hasta ese momento. ― ¿E-está bien, hyung? ―preguntó el castaño al ver a Namjoon sin moverse y sin dejar de mirarlo con una sonrisa pequeña en sus labios, mostrando unos camanances en sus mejillas. ―Oh, sí. Vamos a dejar esto al auto― salió de su ensoñación al escuchar la voz y caminaron al auto. Dejaron las cosas en la cajuela del auto y regresaron al centro comercial por las últimas cosas que faltaban.                                                                                               ••• ―A mamá le gustará, con que sea n***o o rojo―Jimin miraba el bolso de Prada, analizando si a su madre le terminaría de gustar, ya que tenía gustos muy específicos. ―Disculpe ¿el precio? ―preguntó Tae a la señorita que acomodaba otros bolsos, haciendo que se acercara y viera la viñeta, descontando el porcentaje que correspondía por ese día. ―Con el descuento son 131,250 wons―Yoongi se ahogó con su propia saliva al escuchar el precio de ese bolso, aun teniendo el descuento del 30% ―Lo queremos, por favor―la señorita tomó el bolso y lo llevó a la caja, listo para que cuando ellos llegasen solo lo pagaran. ―Oigan ¿no les parece un precio elevado? ―se acercó a los menores y se los susurró, para que solo ellos escucharan. ―No, mamá acostumbra a comprar bolsos de precios aún más elevados, por eso compra pocos, porque son los mejores―respondió el bajito, sonriéndole pequeño al mayor, recibiendo de vuelta una hermosa sonrisa. ― ¿Podemos ir a Gucci después de aquí? ―preguntó Tae, dando el efectivo a la cajera, quien miraba sorprendida a los niñitos con tanto dinero, hasta con guardia. ― ¿Desde cuándo te gusta Gucci? ―Desde que entré a su página y vi una chaqueta que me encantó, así que vamos―Tae tomó la bolsa que le dio la cajera y la mano de su hermano, corriendo ambos hacia Gucci. Yoongi los miraba desde lejos, si no conociera a esos chicos le darían asco por derrochar tanto dinero en tiendas caras y de prestigio, pero al conocerlos mejor sabe que son buenos chicos, humildes a pesar de la ropa de marca y el dinero. Los vio convivir y amar a niños necesitados sin ser una obligación, algo que pocas personas hacen ahora en día. ―Hyung, entre― dijo Jimin al ver que el pálido no se movía de la entrada de la gran tienda, así que dejó sus pensamientos de lado y avanzó con los chicos. La tienda era enorme y lujosa, se veía de lejos que no cualquiera obtiene ropa de ese lugar, las paredes estaban decoradas con espejos finos y pedrería, dándole la apariencia ostentosa que caracterizaba el lugar. Vio que los menores inspeccionaban una chaqueta de jeans con una pantera atrás, y un suéter blanco con un gran dibujo al frente. Yoongi vio a un lado y vio una chaqueta azul con rojo y rayas negras con blanco, le gustaba mucho, pero sabía que aún no podía darse el lujo de comprarse algo así y menos cuando vio el precio de la prenda, tomó el gancho y la vio un rato más, dejándola en su lugar de nuevo. ―Hyung, ya vamos a pagar―dijo Tae mientras se alejaban con ambas prendas antes mencionadas, listos para irse. Al salir de la tienda Jimin dijo que necesitaba ir al baño y que se adelantaran al estacionamiento. Al llegar al auto Tae se puso su chaqueta y se vio en el reflejo de las ventanas del auto, encantado con su compra. ― ¿Me veo bien, hyung? ―preguntó levantando los brazos a los lados. ―Se te ve muy bien, es una linda chaqueta―dijo Yoongi con sinceridad, sabía que la intención del menor no era el presumir, por ello le respondió con calma. Jimin se vio a lo lejos y corría tomando las correas de su mochila, aún no se había colocado su suéter y Taehyung quería vérselo puesto. ―Ya vine―dijo y lanzó su mochila al asiento trasero, a punto de entrar al auto. ―Mochi, quiero verte con el suéter―Jimin rio y sacó la prenda de la bolsa, extendiéndolo y viendo la gran prenda. ― ¿No es algo grande para ti? ―Yoongi lo veía, por lo menos, dos o tres tallas más grandes de lo que era el menor. ―Me gusta que mi ropa sea algo grande, siendo específico camisas y suéteres―se lo colocó y Taehyung chilló por el adorable aspecto de su hermano. Subieron al auto y emprendieron a casa, cantando en el camino y riendo por los malos chistes de los menores. Yoongi anotó mentalmente el dato nuevo sobre el menor. Al llegar a la casa bajaron las cosas y comenzaron a decorar la casa, globos dorados y un cartel hecho a mano con los colores favoritos de su madre. Jimin comenzó a envolver los regalos de todos, ya que era el mejor en manualidades y destreza manual. Lo que no contó fue que Yogurt llegara a la mesa y tomara con su hocico la agarradera de la cartera Prada de su madre. ―Yogurt ¡suéltalo! ―dijo tratando de sonar dulce para no asustar al perrito, pero el animalito en lugar de obedecer corrió hacia el guardaespaldas pelimenta y lo rodeó. Yoongi intentó tomar al canino, pero no lo logró, saliendo despavorido de la sala hacia el jardín. Jimin al ver un enorme charco de lodo en el jardín corrió enojado y justo antes de que el canino pisara el charco lo levantó y cargó hacia la casa, dejándolo no tan suavemente en el suelo. ― ¡Perro malo, no tienes que tomar las cosas que no te pertenecen, tienes muchos juguetes para ti! ―alzó la voz mientras le arrebataba el bolso caro, viendo como Yogurt bajaba la cabecita y lloraba por el regaño. ―a tu cama. ―le señaló el cojín que estaba cerca del televisor. Yogurt trotó llorando a su rincón del castigo y se acostó con ojitos tristes, haciendo que Jimin se sintiera mal por regañarlo. Jimin suspiró y decidió seguir con su tarea, después consentiría a Yogurt como disculpa. Yoongi vio al perrito en la esquina llorando y su corazón se derritió ante los ojitos tristes del pequeño, se acercó a él y el perrito corrió a la esquina y miró a Yoongi triste, sin moverse. Yoongi lo tomó y lo cargó como a un bebé, sintiéndose feliz cuando el perrito comenzó a lamer su rostro y a acomodarse en su pecho. Lo acarició y lo acomodó para que no cayera. ―Si lo consientes así pensará que lo que hizo está bien―dijo Jimin sin dejar de envolver los regalos. ―Pero es un cachorrito que sólo quería jugar―dijo caminando con la bolita blanca en sus manos y se sentó frente a Jimin. Yogurt lloró cuando vio a su dueño favorito, sabía que estaba molesto y no quería ser regañado por estar ahí. ―míralo, está arrepentido. Jimin miró los ojitos del canino y extendió los brazos, llamándolo silenciosamente. Yogurt agitó su colita, feliz porque su dueño le llamaba para mimos a pesar de su mal comportamiento, Yoongi lo dejó ir y sonrió cuando vio al perrito correr a los brazos del menor y atacar su rostro con lamiditas de amor y moverse histérico por la felicidad. ―Soy el mejor terapeuta. Jimin rio y acomodó al perrito entre sus piernas, quien se acomodó para dormir en el huequito. ―Lo eres hyung―se sonrieron y no pudieron evitar el mirarse atentamente a los ojos, nunca habían tenido un momento así de íntimo y ambos lo estaban disfrutando, sintiendo mariposas en sus estómagos, haciendo al menor extrañarse, ya que en ese momento no sentía nada por el mayor. Taehyung bajó corriendo y tropezó con el último escalón, cayendo de cara al suelo. ―Cuántas veces te dijimos que no bajes las gradas así―Jimin no se levantó, ya que no era nuevo que Tae se cayera así de las gradas, tenía una cara de hierro. ―Ugh―Hoseok, quien con mocos y algo de fiebre bajaba las escaleras, ayudando al menor a levantarse del suelo y revisando si no se hizo mucho daño. ―Oh, me sopende que no te hayas quebado la nariz―habló Hoseok con la nariz tapada, sonando gracioso y haciendo a Tae reír bajito. ―Hyung tiene mucha fiebre, debería volver a la cama―Tae puso su mano en la frente contraria y sintió su dorso quemarse por la temperatura, limpiándose la camisa por la caída. ―vamos, le prestaré la bandana fría―lo tomó del brazo y ambos subieron con cuidado los escalones. ― ¿Hobi hyung se enferma con frecuencia? ―preguntó Jimin preocupado, acariciando la cabecita de un dormido Yogurt. ―No, pero cuando se enferma, se enferma fuerte―Jimin asintió en comprensión y brincó en su sitio cuando escuchó un golpe contra la puerta, como cosas cayendo en ella. ― ¡Namjoon! ―se escuchó el grito de Jin fuera de la casa, Jimin se levantó sin despertar al perrito y corrió a abrir la puerta, viendo a Namjoon en el suelo con todas las bolsas y cajas en el suelo. ―Oh hyung―Jimin lo ayudó a levantarse y vio un chichón en la frente contraria. ―Namjoon eres un tonto―dijo en broma el pálido. ―y aún te preguntas porqué tu mamá te mandó a hacer una cuna y cama techada de hierro―Jin corrió y comenzó a levantar las cosas del suelo, dejándolas en la cocina. Corrió al refrigerador y sacó unos hielos, colocándolos en una bolsita con tapa especial para eso y se acercó al mayor, quien estaba sentado en el sofá con Jimin revisando su frente. ―Ten―le dio la bolsita y el mayor la colocó en su chichón―no te preocupes por las cosas, todo está en orden―sonrió comprensible y acomodó bien la bolsita en la frente del mayor, colocando su mano sobre la de Namjoon, sintiendo ambos una corriente eléctrica por su cuerpo. ―Si Hulk y Godzilla hubiesen tenido un hijo, serías tú, desastroso y torpe―Yoongi sonrió y acomodó otra bolsa con hielos al otro lado de la frente, ya que comenzaba a hincharse también. ―al menos eres guapo, inteligente y de buen corazón, sino estarías perdido―sonrió cuando a Namjoon se le escapó una carcajada. Jin quien aún estaba preocupado por el golpe lo veía desde la cocina y acomodaba las cosas para la cena, sonriendo por el adorable chico. Jimin después de todo volvió donde los regalos, pero no encontraba la bolsa de las chongas para los regalos. ― ¿Has visto las chonguitas, Yogurt? ―preguntó por broma al perrito, lo que no esperó es que el perrito corriera a uno de los muebles de la casa, hundiéndose en uno de los cajones mientras agitaba sus patitas traseras. Unos segundos después Yoongi se acercó y vio con ternura al perrito en el cajón. En un momento comenzó a ladrar y a agitar sus patitas con más fuerza, Yoongi lo tomó y lo sacó, teniendo en su hocico la bolsa con chonguitas. ―Yogurt ¡eres muy inteligente y bueno! ―habló en alto Jimin y recibió a un feliz Yogurt, quien le dio la bolsa. Yoongi miraba a lo lejos a Namjoon y Jin en el sofá, siendo el moreno atendido por el chico, luego escuchó un estornudo de Hoseok arriba, luego de otro de Taehyung, siendo escandaloso. Luego vio a Jimin con Yogurt y su corazón comenzó a latir cuando ambos lo miraban, Jimin con una hermosa sonrisa. Todos habían caído por los mocosos. ―H-hyung―Jimin se acercó a Yoongi con las manos tras su espalda, sonrojado, haciendo que el mayor se confundiera. ― ¿Qué sucede? ―habló suave, haciendo que Jimin suspirara y sacara la caja de regalo que tenía tras él, siendo algo grande. ―Tome, para usted―Yoongi frunció el ceño confundido y tomó el regalo. ―no acepto devoluciones, así que espero que le guste. Yoongi rasgó el papel y vio la caja negra tras el papel, abrió la tapa y vio, doblada pulcramente, la chaqueta de Gucci que le había gustado. Abrió los ojos al recordar el precio e intentó devolver la caja, tartamudeando que era mucho. ―Le dije que no aceptaba devoluciones―Jimin se dio la vuelta y corrió de vuelta a la mesa de los regalos, sentándose en el suelo. Yoongi se acercó y se sentó junto a Jimin, sacó la chaqueta y comenzó a colocársela ante la mirada del menor. Cuando tuvo la chaqueta puesta tiró de los hombros al menor hacia su pecho, abrazándolo con los brazos en la cintura del menor, Jimin se sonrojó y aceptó el abrazo, sintiendo esas mariposas en su estómago otra vez. Definitivamente, habían caído por ellos. 
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